Siguiendo con las entrevistas a posibles clientes
potenciales, la segunda persona entrevistada es un padre que tiene dos hijos,
con edades de 3 años y 20 meses respectivamente. El padre trabaja como
informático en interoperabilidad en el ámbito sanitario, y está casado. Actualmente
su pareja está dedicada a la sanidad pública, como especialista en diálisis.
Los hijos están por la mañana en el colegio y en la
guardería respectivamente, y ya por la tarde dependiendo del horario que tengan
tanto el padre como la madre, recogerán a los niños. Cuando se le pregunta si
están realizando alguna actividad extraescolar actualmente, comentó que solo
tenía a su hija de tres años apuntada en clases de inglés por las tardes, y el
niño al ser todavía pequeño es cuidado por alguno de ellos durante las tardes.
Luego, se le plantea al entrevistado la posibilidad de apuntar a sus hijos en
algún taller relacionado con las nuevas tecnologías, el cual le pareció una
buena posibilidad, y de hecho no va a descartar está opción en un futuro
cercano. Aunque si es verdad, que el padre puso de manifiesto que apuntarlos en
estos tipos de talleres tecnológicos a las edades tempranas como sus hijos, no
eran demasiado eficientes, ya que todavía no son conscientes del todo de lo que
supone ese ámbito tecnológico, y que particularmente la edad perfecta para
introducirlos en los talleres comentados es partir de cuatro o cinco años.
Concretando aún más, se le pregunta al entrevistado sobre
las metodologías de aprendizaje para niños que conoce, el cual su respuesta fue
que habían muchísimas, y de hecho habitualmente ve vídeos sobre dichas
metodologías, sin embargo, al concretar sobre el método Montessori, sí que no
la conocía. De esta manera, se le explica de forma sintética la esencia del
método Montessori, y sí que le llamo la atención, en especial, que dicho método
se aplicará en diferentes edades.
Llegando al final de la entrevista, ya se le explica nuestra
idea de negocio poniendo como punto de partida el método Montessori combinándolo
con el aprendizaje inmersivo, y así poder crear entornos que no estén a nuestro
alcance, de manera virtual, y de esta forma mejorar en el proceso de
aprendizaje de los niños. Hubo que aclarar que las clases estaban formado por
sesiones entre hora y media y dos horas, y que la aplicación del aprendizaje
inmersivo no abarcaría toda la sesión entera. Por tanto, el padre sí que mostró
bastante interés en nuestra idea, y que es algo novedoso, además de que los
niños aprenden demasiado rápido ya que son “como esponjas”.
Para terminar, el padre entrevistado, nos destacó que antes
de poner en marcha la idea, preguntásemos a algún un psquipedagogo, para que
nos guíe en la aplicación del aprendizaje inmersivo en las diferentes edades,
ya que no le parecía integrar esa tecnología a niños que tienen unas edades
tempranas.
De nuevo, una muy buena entrevista. Quizás hubiera sido deseable intentar apretar un poco más en la parte final, ver si realmente ve el servicio interesante simplemente o si lo ve como algo realmente valioso.
ResponderEliminar